Radicales libres y enfermedades, teoría del envejecimiento (como causa)

Radicales libres y enfermedades, teoría del envejecimiento (como causa).
Para los que no lo sepan, los radicales libres nos oxidan constantemente, aceleran nuestro envejecimiento e inundan de enfermedad por donde pasan. Por eso son sinónimos de oxidantes. Los radicales libres empiezan por atacar la capa protectora de las células, constituidas por grasas para debilitar el escudo defensivo de las mismas y volverlas vulnerables a los agentes infecciosos, químicos hormonales.

El ataque prosigue con las mitocondrias, esas fábricas que transforman los alimentos en energía. Como resultado del ataque de los radicales libres, las células mueren pues la agresión ha afectado el núcleo celular, alterando el ADN y el ARN, desarrollando enfermedades como esclerosis, inflamaciones crónicas, cánceres, deficiencias inmunitarias. Dicen los expertos que más de 100 enfermedades se pueden atribuír indirectamente a los radicales libres.
La teoría de los radicales libres del envejecimiento propone que los radicales libres subyacen al proceso de envejecimiento en sí mismo. Del mismo modo, el proceso de mito hormesis sugiere que la exposición repetida a radicales libres puede prolongar la duración de la vida. Debido a que los radicales libres son necesarios para la vida, el cuerpo tiene una serie de mecanismos para minimizar el daño inducido por radicales libres y reparar el daño que ocurre, como las enzimas superóxido dismutasa , catalasa , glutatión peroxidasa y glutatión reductasa .

Además, los antioxidantes juegan un papel clave en estos mecanismos de defensa. A menudo son las tres vitaminas, la vitamina A , la vitamina C y la vitamina E y los antioxidantes polifenólicos . Además, hay buena evidencia que indica que la bilirrubina y el ácido úrico pueden actuar como antioxidantes para ayudar a neutralizar ciertos radicales libres. La bilirrubina proviene de la descomposición del contenido de glóbulos rojos , mientras que el ácido úrico es un producto de descomposición de las purinas . Demasiada bilirrubina, sin embargo, puede conducir a ictericia , que eventualmente podría dañar el sistema nervioso central, mientras que el exceso de ácido úrico causa la gota.
Y cada día nos oxidamos un poco más, pues a mayor edad, mayor freno en la renovación celular. Para no ir más lejos, las mitocondrias generan el 90% de lo que nos es imprescindible para vivir, incluyendo la fabricación de un radical libre llamado superóxido (anión superóxido), que se calcula es fabricado anualmente cerca de 2 kg por un adulto. Dicho oxidante termina por atacar la propia mitocondria, reduciendo su capacidad de producir energía y produciendo más radicales libres, lo cual alteran los componentes de las células. A eso le podemos llamar envejecimiento. El paso del tiempo en los humanos va creando las condiciones para que los ataques de los radicales libres sean cada más devastadores. Lo sensato sería crear una cultura de la prevención, que incluya una alimentación antioxidante. Los estragos de los radicales libres: inactivan los receptores; crean terror entre las enzimas y las vitaminas; oxidan las grasas; aceleran el proceso de fabricación de la agregación plaquetaria que podrían causar trombos en las arterias y venas; bloquean el transporte de nutrientes y de oxígeno; destruyen el soporte de las células; alteran los genes; enferman y matan a las mitocondrias; provocan acumulación de proteinas oxidadas e impiden la fabricación de otras nuevas, de tal forma que los tejidos se endurecen y se hacen fibrosos.

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